Herpes, la guía más completa sobre esta enfermedad vírica

Cuando hablamos de herpes, nos referimos a la enfermedad provocada por un virus que genera  irritaciones y heridas en la boca y en los genitales.

El herpes puede  ir acompañado de molestias y de dolor, aunque no supone un perjuicio grave para la salud del portador.

herpes tratamiento

Muchas personas padecen herpes

El herpes es una enfermedad vírica que está muy extendida en todo el mundo, y que no tiene cura, ya que el virus nunca desaparece del cuerpo.

Se estima que más de la mitad de la población mundial  tiene herpes oral o genital, aunque la mayoría no desarrollen síntomas.

Es por ello que, probablemente, nosotros mismos o alguien que conozcamos, sufre esa enfermedad sin saberlo.

El herpes es una enfermedad vírica provocada por 2 tipos de virus que son parecidos aunque no iguales.

El primero es el virus VHS-1, que es el que provoca el que se denomina comúnmente herpes simple.

En segundo lugar está el VHS-2, denominado virus de herpes simple tipo 2 para diferenciarlo del anterior, qué es el tipo 1.

Las similitudes entre los dos tipos de virus son grandes y pueden provocar síntomas en los siguientes lugares:

  • cuello uterino
  • ano
  • boca
  • garganta
  • ojos
  • pene
  • escroto
  • vagina
  • vulva

Este tipo de virus tiene una forma de contagio a través de las  zonas infectadas, generalmente en la piel.

Frecuentemente el contagio se produce durante las relaciones sexuales o al besarse en el caso de que haya síntomas en la boca.

Los síntomas más frecuentes del herpes suelen ser: ampollas o grupos de ampollas y también diferentes variedades de llagas, qué en general pican y que tienen un tiempo de aparición corto.

Este tipo de síntomas, en muchas ocasiones se confunden con otros, provocados por otro tipo de afecciones, lo que implica que muchas veces el portador no sea consciente de que tiene dicho virus.

El contagio se suele realizar en mayor medida cuando existen llagas o heridas abiertas, pero también se puede producir cuando no existen síntomas de la enfermedad.

El herpes es una enfermedad vírica para la que no se conoce remedio, por lo que en la actualidad la solución se concentra en atenuar los síntomas.

También es importante a día de hoy, intentar limitar los contagios de la enfermedad a otras personas.

Como norma general, los episodios agudos de herpes va disminuyendo a medida que pasa el tiempo, aunque bien es cierto que en algunos casos pueden ser bastante dolorosos y provocar bastante desasosiego.

Es fundamental entender que el herpes no es una enfermedad  que haga peligrar la salud del portardor a diferencia de otros tipos de virus.

Es perfectamente posible tener una vida completamente normal cuando se tiene herpes.

Existen dos tipos de virus de herpes, lo que puede llevar a cierta confusión en el público general.

herpes en la boca

El herpes genital y el herpes oral

La realidad es que hay dos casos claramente diferenciados en función de donde se produzca el contagio, que son:

  • Cuándo se  producen síntomas en la zona genital, es decir en la vulva, en la vagina, en el cuello uterino, en el ano, en el pene o el escroto, el herpes se denomina herpes genital,  con independencia de cuál de los dos virus sea.
  • En las situaciones en las que se produce un contagio en la zona de la boca,  lo que incluye los labios, la boca y la garganta, estaremos hablando de herpes oral. También se le llama úlcera bucal o fiebre.

A pesar de que la regla básica es la anteriormente descrita, el virus VHS 1 es más dado a provocar herpes oral, mientras que el VHS 2 tiende a ser encontrado más en el herpes genital.

Esto no es una regla general, ya que ambos tipos de virus pueden infectar diferentes partes del cuerpo debido a contacto directo, llagas o ampollas.

Formas de contagio del herpes

El herpes se puede contagiar con facilidad durante las relaciones sexuales.

El contacto directo entre los genitales,  la boca, durante el sexo anal, oral o vaginal puede provocar el contagio fácilmente.

Es importante destacar que para que se produzca el contagio basta con que exista un contacto leve de las zonas genitales, sin llegar incluso, a que exista algún tipo de penetración.

La eyaculación tampoco es un requisito indispensable para que exista el contagio.

Esta facilidad en el contagio se da únicamente en las zonas de la piel del cuerpo humano que tiene menos protección, como por ejemplo el genitales, la boca y los ojos.

En las otras zonas del cuerpo, la piel es mucho más resistente, y para que se pueda producir un contagio tiene que existir alguna vía de acceso, heridas, pupas u otras erosiones que permitan el paso del virus.

El herpes también se puede contagiar fuera de las relaciones sexuales.

Un ejemplo es cuando los padres besan a sus hijos en la boca, lo que puede producir el contagio,  cosa que es más común de lo que parece.

Estadísticamente, se sabe que una gran parte de los herpes orales se producen durante la infancia, por transmisión de adultos y otros niños.

El caso de las mujeres embarazadas también se puede producir la transmisión del virus al bebé durante el nacimiento, pero son casos bastante raros.

Otra forma de propagar el virus es tocando las llagas o las zonas abiertas del cuerpo, para posteriormente tocar otras zonas delicadas.

En este último caso la propagación del virus no se produce en el primer contacto con la piel, ya que como hemos dicho la mayor parte de la piel es suficientemente resistente para evitar el contagio, pero si se produce una transmisión del virus por contacto físico a la otra zona sensible del cuerpo.

A través de esta forma de contagio se pueden contagiar dos personas diferentes una a la otra.

Como norma general, se puede decir que el contagio del virus es mayor cuando existen zonas sensibles abiertas y húmedas.

Las secreciones, las llagas abiertas y las ampollas, permiten propagar el virus más fácilmente, lo que no quiere decir que en las zonas en las que no se muestran síntomas, no se pueda propagar,  pero es más improbable.

De hecho, los contagios se producen mayormente, entre personas que no muestran síntomas de la enfermedad.

La detección del virus del herpes es bastante difícil, ya que puede pasar desapercibido de una forma latente durante mucho tiempo, y es difícil determinar cuándo se produce el contagio.

El herpes no es un virus que aguante mucho fuera del cuerpo humano, por lo que no se puede contagiar por compartir un inodoro, toser, estornudar, etc.

herpes genital

Síntomas más comunes del herpes

El herpes comúnmente se muestra a través de llagas en la boca o en los genitales.

También ocurre que  en algunas ocasiones no se producen sintomatologías asociadas, por lo que sé ignora el contagio de dicho virus.

Herpes sin síntomas

Existe la posibilidad de que una persona contraiga el virus y no muestre ningún tipo de  síntomas, o que dichos síntomas sean confundidos con los de otra enfermedad debido a su levedad.

Algunas enfermedades que se pueden confundir con los síntomas del herpes son: la gripe, forúnculos, granos o afecciones capilares.

Los síntomas del virus pueden aparecer  y desaparecer, lo que no implica una desaparición de la capacidad de contagio  ni de la enfermedad en sí.

Al ser una enfermedad vírica sin cura, el herpes se mantiene en el cuerpo humano de forma indefinida, variando su sintomatología.

Sintomatología del herpes genital

Las ampollas son uno de los síntomas más extendidos en el caso del herpes genital.

Las ampollas pueden producir  picores, y se localizan generalmente en la parte interna del muslo, en el ano, en las nalgas, en el cuello uterino, en la vulva, la vagina y el pene.

En el caso de que las ampollas se abran, se convertirán en llagas y aumentará su capacidad de contagio por contacto.

Otros síntomas del herpes son:

  • sensación de picor o ardor a la hora de orinar
  • dolores en la zona de los genitales
  • sensación de picor
  • problemas a la hora de orinar, por existencia de llagas y uretra hinchada

El caso de que se dé una infección genital por el virus VHS 2, se pueden dar otros síntomas diferentes cómo:

  • procesos febriles
  • tiritonas
  • migrañas o dolor de cabeza
  • malestar generalizado

En el contagio del herpes se producen diferentes fases.

Cuándo se produce el contagio del herpes, se pueden no producir síntomas, pero en el caso de que se produzcan se llamará brote.

El primer brote se da normalmente en los primeros 20 días después de producirse la infección, aunque también es posible que tarde muchos  tiempo en aparecer.

Este primer proceso de los síntomas del herpes suele extenderse durante 4 semanas, en el que aparecen y desaparecen ampollas.

Cómo se ha dicho anteriormente, el hecho de que desaparezcan las ampollas no quiere decir que el virus haya abandonado el cuerpo, sino que está en estado latente o atenuado.

Esto implica que se pueden volver a producir brotes, especialmente durante los primeros  meses del contagio.

A veces se dan síntomas previos a la aparición de los brotes, como picazón,  dolor en el área genital o ardores a la hora de orinar.

La intensidad de los brotes va disminuyendo con el tiempo, por lo que generalmente los primeros brotes son los peores.

A medida que el cuerpo crea anticuerpos y se defiende de la infección, esta se vuelve más llevadera.

El estado de salud previo de la persona que se infecta por herpes es muy importante, ya que en el caso de que se padezca alguna enfermedad del sistema inmunitario, la infección por herpes puede ser más dolorosa y duradera.

Herpes oral, sintomatología

A diferencia del herpes genital, el herpes oral no suele tener unos síntomas tan dolorosos y acentuados.

Los síntomas del herpes oral se circunscriben, como norma general, a la aparición de llagas en la boca y labios.

A estos síntomas también se le suelen llamar fiebres o úlceras, y pueden aparecer dentro de la boca, aunque no es común.

Este tipo de llagas no comportan ningún tipo de peligro para los adultos o niños, aunque pueden ser dolorosas y peligrosas en el caso de los bebés recién nacidos.

Este tipo de síntomas suelen desaparecer por si mismos, y pueden volver a reaparecer pasado un tiempo que pueden ser semanas, meses o años.

herpes boca

Cómo diagnosticar el herpes

Por la forma de actuación de este tipo de virus, es difícil determinar si se padece el herpes por los síntomas externos o por las sensaciones del cuerpo

La mejor forma de diagnosticarlo es a través de los test específicos para este tipo de enfermedad,  incluidos dentro de los test para las enfermedades de transmisión sexual.

El momento para ir a hacerse un examen médico, es cuando se producen pupas o ampollas en la zona genital o alrededores.

Esto se debe hacer con la mayor celeridad posible, para que se produzca un diagnóstico temprano.

Es posible que este tipo de síntomas sean parecidos a algún otro tipo de enfermedad de transmisión sexual, por lo que es importante que se realiza un diagnóstico acertado.

Es esencial saber qué tipo de enfermedad se está padeciendo, por lo que en caso de sospecha, es importante acudir al médico de referencia.

Tipos de análisis para descubrir el herpes

Generalmente en el caso de que se tengan heridas abiertas, como úlceras o llagas, se procederá a la toma de una muestra de dicho material, para que sea analizada.

En el caso es que no se tengan síntomas, es probable que el médico no recomiende la realización de pruebas para la detección del herpes .

La concienciación de que en algunos casos se deben realizar análisis para la detección de enfermedades de transmisión sexual es importante a nivel público.

Es bueno informar de que este tipo de análisis  se realizan en poco tiempo y no produce ningún tipo de molestia al paciente.

A pesar  de que puede  parecer estigmatizante, es importante realizar este tipo de pruebas.

¿A dónde acudir para hacer los análisis del herpes?

Las pruebas para diagnosticar el herpes no suelen estar incluidas en los reconocimientos médicos habituales, que se realizan al público en general.

Para que se realice dicha prueba, tiene que haber una sospecha,  que suele venir en primer lugar de la persona afectada.

Si existe ese tipo de sospecha, hay que acudir lo antes posible a los servicios de atención primaria, para que ellos determinen el mejor camino para producir un diagnóstico.

Tratamientos para herpes

Al ser una enfermedad vírica de la que no se conoce cura, la única solución hasta el momento, son los medicamentos para paliar sus efectos.

Este tipo de medicación, atenúa los síntomas de los brotes para que sean menos duraderos, y causen menos dolor.

La medicación también ayuda a prevenir los  futuros brotes.

Consejos útiles para  ayudar en el tratamiento

Como ya se ha dicho, la enfermedad vírica del herpes todavía no tiene cura, por lo que en el ámbito médico asistencial, el esfuerzo se concentra en mitigar los efectos.

El médico, como norma general, recetará medicamentos para disminuir el tiempo de los brotes, y para aliviar el dolor.

Para complementar este tipo de medicación, hay ciertos aspectos a tener en cuenta:

  • aplicar frío a las llagas
  • tomar algún tipo de analgésico leve, como ibuprofeno, paracetamol, etc.
  • no utilizar ropa ajustada
  • mantener seca la zona en la que hay más síntomas, ya que la humedad favorece
  • bañarse con agua caliente
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Cómo mejorar la prevención de los brotes de herpes

En el caso en que los síntomas del herpes sea muy continuos, y que se concreten en brotes largos y repetidosse puede valorar la administración de medicación de forma regular.

Este tipo de medicación, que se denomina terapia de supresión, es un tipo te medicación que se digiere todos los días y que ayuda a la hora de prevenir los brotes.

Este tipo de terapia también disminuye la capacidad de infección del virus, por lo que permite disminuir el número de contagios.

Como complemento a lo anteriormente dicho, también puede ayudar a prevenir la aparición de los brotes intentando mantener el nivel de estrés bajo, dormir el número de horas adecuadas, mantener una alimentación equilibrada y buenos hábitos de la vida cotidiana.

La aparición o no de los brotes de herpes todavía no tiene explicación.

Es posible que esté relacionado con otro tipo de enfermedades, como pueden ser infecciones, irritaciones, etc.

También se valora el hecho de que las relaciones sexuales, y el periodo en el caso de las mujeres, puedan generar una mayor sensibilidad hacia los brotes.

El herpes oral también se ve  incrementado en el caso de que haya quemaduras solares, por lo que es importante proteger adecuadamente, o no exponer al sol, las zonas con síntomas.

El caso del herpes genital los brotes suelen ser menos frecuentes y se debilitan más con el tiempo.

¿Debo recibir tratamiento para el herpes?

En el caso de que no se reciba tratamiento para herpes, los brotes pueden seguir  ocurriendo o darse de forma esporádica.

Se da el caso de algunas personas que dejan de tener síntomas con el paso del tiempo, aún sin haber recibido tratamiento.

El virus del herpes no es mortal para los adultos ni para los niños, por lo que  únicamente produce molestias.

Además de  esto, el herpes suele mejorar con el paso de los años y no genera afecciones graves a la salud.

El tratamiento del herpes no se aconseja siempre, ya que hay determinadas situaciones en las que, si no existen síntomas, es innecesario su tratamiento como por ejemplo:

  • cuando no se tienen brotes
  • en caso de que los brotes no sean molestos
  • si no se tienen relaciones sexuales, con el consiguiente riesgo de contagio
  • en el caso en que la persona considere que no debe recibir tratamiento

Es importante recordar que, el hecho de provocar llagas en el cuerpo aumenta el riesgo de contraer otro tipo de enfermedades infecciosas, ya que se están provocando vías de acceso al cuerpo.

El uso de preservativos es aconsejado, en general, siempre que se mantenga relaciones sexuales con una persona que tenga enfermedades de transmisión sexual,  y también en el caso del virus del herpes.

Recomendaciones para evitar el contagio

El  herpes, y en particular el herpes genital, se contagian  en las relaciones sexuales, ya sean orales, vaginales o anales,  con otra persona que está infectada por el virus.

El uso de preservativos aumenta la seguridad, aunque no es seguro al 100%.

Cómo protegerse contra el herpes

El herpes genital se transmite de las personas infectadas a las personas sanas, a través de las  relaciones sexuales en las que se produzca contacto de la piel.

Las zonas húmedas son las partes de la piel más accesibles para la transmisión del virus, por lo que la mejor manera de evitar el contagio del herpes y de las enfermedades de transmisión sexual es no tener contacto con dichas partes del cuerpo.

Esta situación es difícil de sostener a lo largo del tiempo, por lo que es mejor aprender a mejorar la seguridad a la hora de las relaciones sexuales.

Una forma bastante adecuada, que mejora la seguridad, es el uso del preservativo, y de barreras de látex para la boca, cuándo se va a realizar el acto sexual.

Esto reduce en cierta medida el riesgo de contagio aunque no lo elimina por completo.

Se debe ser consciente de que en otras partes del cuerpo como por ejemplo en los glúteos, los testículos, los muslos y la parte externa de la vagina, también se puede localizar al virus del herpes, por lo que es importante entender que el uso del  preservativo tiene sus limitaciones.

En todo caso el uso de preservativo disminuye las posibilidades de contagio, por lo que es una buena forma de mejorar la seguridad aunque tenga sus limitaciones.

Una buena forma de limitar las posibilidades de contagio, es no tener relaciones sexuales en el momento en que se produce un brote de herpes, ya que en estos momentos el virus se transmite  con más facilidad.

El virus también se puede transmitir aunque no existan síntomas en el portador, por lo que siempre es bueno utilizar las precauciones comentadas anteriormente.

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Formas de prevenir el contagio

En el caso de contraer herpes, hay que seguir las siguientes indicaciones, a fin de minimizar el riesgo de contagio:

  • Tomar conciencia de las señales que indican la aparición de un brote de herpes, y no tener relaciones sexuales en ese momento. Señales pueden: ser ardores, picores y hormigueos.
  • Evitar las relaciones sexuales en los momentos en que exista un brote de herpes, ya que a pesar de utilizar condón, es posible que se transmita a otras partes aledañas.
  • Evitar tener relaciones sexuales hasta que no hayan  desaparecido las llagas o ampollas, incluyendo las costras.
  • Utilizar siempre preservativos y otro tipo de barreras de látex cuando se  tengan relaciones sexuales: anales, orales o vaginales.
  • Informarse con el médico sobre la posibilidad de tomar medicación en los casos que sea pertinente, a fin de reducir las posibilidades de infección.
  • No manipular las partes con síntomas de herpes, como ampollas o llagas, a fin de no extender la infección a otras partes del cuerpo, o a otras personas. Lavarse cuidadosamente en el caso de  haber tocado dichas llagas.
  • Limpiar con cuidado las lentes de contacto,  ya que el virus se puede propagar a los ojos si no se realiza una higiene adecuada
  • Responsabilizarse de  informar a las otras personas antes de tener sexo con ellas, a fin de que puedan decidir con conocimiento de causa. El herpes no es una enfermedad peligrosa a pesar de ser una enfermedad de transmisión sexual.

El uso de barreras profilácticas a la hora de tener relaciones sexuales es muy necesario, dado que las llagas qué provoca el herpes hacen que sea mucho más fácil la transmisión de otro tipo de enfermedades como el VIH.

Herpes, aspectos psicológicos

El saber que se ha infectado con una enfermedad de transmisión sexual puede ser un golpe duro, pero el herpes no es un tipo de enfermedad especialmente peligroso.

Muchísimas personas se contagian del herpes y pueden tener una vida perfectamente normal.

Primeros pasos con el herpes

Descubrir una infección por herpes puede ser algo difícil de asimilar, ya que a fin de cuentas se trata de una enfermedad de transmisión sexual.

En un principio las reacciones pueden ser diversas, como por ejemplo la negación, el enfado, la vergüenza  o la frustración.

Todas esas emociones son normales, y se irán atenuando a medida que pase el tiempo, y que la persona se hace consciente de que su vida sigue con normalidad.

La mayor parte de las personas que tienen herpes pueden vivir una vida completamente normal, incluyendo las relaciones personales.

A fin de garantizar que no se transmite el herpes a las parejas, se puede acudir al médico para que prescriba medicación y se pueden seguir los consejos dichos anteriormente.

La cantidad de gente contagiada por enfermedades de transmisión sexual, y por herpes en particular es enorme, y es algo bastante común en la población mundial.

Muy pocas personas no tienen ninguna enfermedad de transmisión sexual a lo largo de su vida, y es importante aceptar que no es algo de lo que sentirse avergonzado.

El contagio del herpes no se debe relacionar con grupos sociales marginales, o conductas sexuales poco convencionales.

Si tenemos en cuenta que el herpes se puede transmitir por un simple beso, entenderemos porque hay  tanta gente infectada por este virus.

Es duro aceptar el contagio de una enfermedad de transmisión sexual, pero no olvidemos que el herpes no es una enfermedad que implique riesgo para la salud.

El mayor problema del herpes es la molestia que originan los brotes que lleva aparejado.

Estos brotes pueden ser dolorosos y molestos, y son más fuertes las primeras veces que ocurren.

Con el tiempo dicho brotes se van atenuando, y aunque pueden persistir en el tiempo de una forma cíclica, también pueden desaparecer prácticamente.

Esto no quiere decir que el virus haya desaparecido, pero  la calidad de vida de las personas no tiene porqué ser inferior a las que no tienen  el virus.

El hecho de que el virus esté en el cuerpo para siempre,  no implica que se vayan a tener siempre los síntomas.

En el caso de que uno se entere de que se ha contagiado del herpes, debe ponerse en manos de su médico de referencia a fin de que decida si es necesario un tratamiento o únicamente medidas como las explicadas anteriormente.

También es recomendable, en el caso de que el impacto psicológico haya sido alto, que se acuda a un especialista o algún grupo de terapia, a fin de no afrontar ese problema de forma individual.

Aun cuando es difícil hablar de estos temas, es importante que se comunique que uno padece el herpes cuándo se va a mantener relaciones sexuales con otras personas.

Formas de  comunicar a otras personas que tenemos el herpes

Aún cuando es muy delicado el hablar sobre enfermedades de transmisión sexual con otras personas, también es cierto que a veces al verbalizar ciertas cosas uno se puede sentir aliviado.

Una buena oportunidad para hablar con alguien, es elegir un buen amigo con el que se tenga confianza, para poder expresar cuáles son los sentimientos por los que  estamos pasando.

También es posible apoyarse en familiares cercanos con los que se tenga confianza, y no olvidar que el herpes es una enfermedad muy común y extendida, por lo que mucha gente con la que hablemos también la tendrá.

Es posible que al comunicar que tenemos herpes se produzca un rechazo por parte de la otra persona, pero es algo que puede ocurrir y que hay que entender.

A veces es mejor dar un tiempo para aceptar ciertas noticias, o incluso entender que otras personas no son capaces de aceptarlo.

Cómo afecta el herpes a la relaciones de pareja

Descubrir que una persona tiene herpes puede resultar muy duro a la hora de hablar de las relaciones de pareja, ya que se puede considerar que siempre afectará negativamente.

Nada más lejos  de la realidad, ya que es posible tener una relación de pareja normal cuando se tiene herpes.

A pesar de que son temas difíciles de tratar, es importante que con las parejas sexuales siempre se informe de la existencia del contagio.

Algunas reglas básicas a la hora de hablar de estos temas son:

  • Tranquilidad. Muy importante a la hora de  afrontar una conversación con una pareja. El herpes es una enfermedad muy extendida, que no representa un gran problema en la mayor parte de los casos. La tenencia  o no del herpes no le define como persona.
  • Valorar a la otra persona. Sí conocemos a la otra persona podremos prever en cierta medida cuál va a ser su reacción. Sí sabemos que esa reacción puede ser incontrolada o peligrosa, es mejor que se realice era un lugar con más gente o por teléfono.
  • Pedir colaboración. Es muy bueno solicitar la opinión de la otra persona a la hora de hablar de estos temas. Debido  a que las enfermedades de transmisión sexual están muy extendidas, es posible que la otra persona conozca o haya tenido contacto con alguna de ellas y nos sorprenda.
  • Elegir bien cuando hablar. A la hora de buscar un momento, es importante que se elija un lugar donde haya privacidad, con tranquilidad y no haya distracciones. Quizá sea bueno practicar anteriormente con alguien, o uno mismo a solas para mejorar la confianza.

El momento para comunicar a la otra persona que tenemos herpes no es algo fijo, ya que dependerá de cada situación en particular, y de cada relación.

La única norma básica a tener en cuenta es que se tiene que comunicar siempre antes de tener relaciones sexuales.

El caso más típico sería comunicar la noticia, en el momento en que la relación empieza a adquirir un tono más serio, pero sin haber llegado a las relaciones sexuales.

Comunicar ese tipo de información es algo difícil, y el miedo a la respuesta de la pareja es normal.

No siempre tiene porqué salir bien, pero en todo caso hay que mantenerse tranquilos e intentar explicar cuáles son las diferentes maneras de prevenir que el virus se contagie.

Como en tantas otras situaciones de la vida, en los que se presentan dificultades, quizás será bueno esperar y dar tiempo y espacio, a fin de que la persona sea capaz de asimilar la noticia.

El herpes no es una enfermedad peligrosa, y eso es bastante conocido entre la gente, así que es posible que nos sorprenda porque ya conozca la situación.

Un aspecto muy importante en el ámbito de las relaciones personales, es que si una persona muestra síntomas de herpes  estando en pareja, no quiere decir que se haya infectado en ese mismo momento o en los momentos inmediatamente anteriores.

Es decir,  mostrar síntomas  del herpes no significa que haya habido relaciones sexuales con terceras personas, ya que  el virus del herpes puede estar en estado latente durante años.

Es muy difícil saber cuándo se produjo el contagio, y lo más importante es que se realicen  analíticas adecuadas para saber en qué situación se encuentra cada persona.

Con respecto las parejas sexuales, es importante informar a las parejas anteriores de que se es portador del virus del herpes.

Herpes y embarazo

Si una mujer  es portadora del virus del herpes genital desde hace tiempo, y se queda embarazada, es muy poco probable que exista riesgo para el bebé.

Las posibilidades de que se transmita el herpes al bebé durante el parto son mínimas, pero es importante que se ponga en manos de un médico.

Si el contagio del herpes se ha producido durante el embarazo, es una situación más delicada que la anterior.

Especialmente, durante los últimos meses del embarazo es muy delicado, ya que puede llegar a  provocar un parto prematuro o un aborto.

También es importante saber que, si se transmite el herpes al bebé durante el parto, puede existir daño cerebral o problemas en los ojos.

La cesárea es un buen remedio para evitar la transmisión al bebé en el caso de que se tengan llagas en las zonas sensibles del parto.

A fin de minimizar el riesgo de contagio durante el embarazo, es importante utilizar barreras profilácticas en el caso de que se sepa que la pareja sexual es portadora del virus del herpes. Esto es importante dado que  este es el mayor medio de transmisión del virus.

En el caso del herpes oral,  no existe riesgo de contagio durante el parto.

Aún así,  si se tienen llagas en la boca es mejor esperar a que se cure completamente antes de besar al bebé.